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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Sí, la carne causa cáncer

Esta semana es obligatorio hablar del aviso de la OMS según el cual la carne procesada pasa a engrosar el conjunto de cosas que sabemos con seguridad que causan cáncer, y la roja entra en el club de las muy sospechosas. Las reacciones han sido de todo tipo, desde las sorprendidas a las horrorizadas, pasando por las descreídas y las jocosas. Pero ¿qué actitud debemos adoptar realmente ante este anuncio? Aprovecharé el artículo de hoy para intentar aclararlo.

Primero, hay que decir que esto es el clásico ejemplo de una no noticia. Que un consumo excesivo de carne roja y, sobre todo, procesada aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, especialmente el de colon, se sabe desde hace años. Sin ánimos de hacerme propaganda, lo explicaba en el libro ¿Què és el càncer i perquè no hem de tenir-li por, publicado en el 2010, y ya entonces era un consenso ampliamente aceptado en la comunidad de los que trabajamos en este campo. ¿Qué ha cambiado ahora? Solamente que la OMS ha oficializado este conocimiento a través de la IARC (Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer), un proceso que, como todos los que dependen de la política, son largos y requieren extensas confirmaciones y deliberaciones. Por esta razón ha tardado tanto.

Sea una novedad o no, ¿quiere decir esto que debemos dejar de comer carne? En absoluto. Las recomendaciones para disminuir las posibilidades de sufrir un cáncer siguen siendo las de siempre. Entre ellas, tomar el sol con cuidado, beber poco alcohol, recortar la sal, no fumar, hacer ejercicio moderado y seguir una dieta equilibrada, con más fruta y verduras que alimentos procesados ​​y carne roja. Entonces, ¿por qué si el tabaco está en el mismo grupo que el alcohol, el sol y las carnes procesadas (el de carcinógenos demostrados) no decimos que se puede fumar «con moderación»? Este es el punto clave que nos perderemos si nos quedamos solo con los titulares de la noticia: la lista de la OMS no especifica que estos tóxicos no son igual de potentes. Es cierto que se ha comprobado que todos ellos aumentan el número de cánceres, pero lo hacen de manera diferente.

En el fondo, es un tema de dosis. En la lista negra hay compuestos químicos que, usados ​​en las cantidades adecuadas, son unos fármacos excelentes, pero en concentraciones más altas causan tumores. Del mismo modo, las sustancias que contiene un cigarrillo son mucho más concentradas y peligrosas que las que encontramos en una longaniza: uno de cada cinco cánceres es culpa del tabaco, mientras que solo uno de cada 33 estaría influido por la carne procesada o roja. Si usamos el sentido común y no nos hartamos de estos productos, el riesgo será bajo. Fumar, en cambio, no tiene excusa.

Si el comunicado de la OMS ha servido para reavivar el interés por unas máximas que, de tan repetidas, parecía que ya nadie quería escuchar, pues bienvenido sea. Porque uno de los problemas que tenemos médicos y divulgadores cuando hablamos del cáncer es que la verdad no es nada atractiva. Estos consejos que les he resumido son los únicos que sabemos con seguridad que funcionan, pero tienen poco que hacer al lado de enzimas prodigiosas y dietas anticáncer que prometen curaciones milagrosas y protecciones absolutas contra todos los males con un esfuerzo mínimo. Por desgracia, la vida real no funciona así.

De acuerdo que se han hecho muchos experimentos con el té verde, la curcumina, el resveratrol y otros compuestos, pero todavía no se ha demostrado con certeza que alguno de ellos nos proteja. Y del mismo modo que decimos que comer sin excesos puede limitar notablemente las probabilidades de enfermar, también sabemos que no va a curar un tumor una vez ha aparecido. El cáncer es un proceso complicadísimo, que sabe sacar toda la ventaja de los mecanismos de selección natural para esquivar los obstáculos que le ponemos. Si por desgracia sufrimos uno, debemos confiar en la medicina. Es más efectiva de lo que parece: más de la mitad de personas se curan con las herramientas que tenemos hoy en día, y el porcentaje seguirá aumentando. El resto de propuestas que hay pueden ayudar a hacernos sentir mejor, que también es muy importante, pero poco más.

Cualquier prevención tendrá un gran impacto en reducir el número de cánceres. Reconozcámoslo y modifiquemos, si es necesario, nuestros hábitos. Pero de una forma razonada: no hacen falta regímenes estrambóticos, antioxidantes, alfabéticos o por colores, solo lo que hemos dicho. Y no vale hacer lo correcto de vez en cuando o cuando ya es tarde: el cáncer se desarrolla a lo largo de décadas y hay que actuar cuanto antes. Por lo tanto, haga usted todas las bromas que desee sobre el hecho de comer jamón y tocino, pero si es de los que consumen más de 70 gramos al día de carne roja o procesada, es un buen momento para empezar a pensar en cambiar de costumbres.

[Publicado en El Periódico, 31/10/15. Versió en català.]

lunes, 15 de septiembre de 2014

La quimioterapia

La quimioterapia es una de las armas que tenemos para luchar contra el cáncer. La cirugía y la radioterapia son las otras dos. Gracias a los avances en estos tres campos, más las mejoras en el diagnóstico, la supervivencia de los enfermos de cáncer se ha doblado en los últimos 40 años.

La quimioterapia clásica se usa desde hace más de medio siglo y aún tiene mucha utilidad. Se trata de sustancias tóxicas con importantes efectos secundarios, pero permiten controlar e incluso eliminar los cánceres. Quizá el ejemplo más espectacular de los efectos de estos fármacos es el cáncer de testículo, que aunque se descubra en estadios avanzados, se puede eliminar prácticamente en todos los casos usando quimioterapia clásica como  Bleomicina, Etopósido y Cisplatino. El caso del ciclista Lance Armstrong, que tenía un cáncer testicular avanzado,  es la prueba más clara de que estas substancias químicas funcionan.

Otro ejemplo clásico es la Leucemia Limfocítica Crónica, el tipo de leucemia más frecuente en adultos. El tratamiento actual es quimioterapia (fludarabina, ciclofosfamida…), que permite tener la enfermedad controlada durante años. Y otro, muy espectacular, es el vemurafenib, un fármaco d enueva generación, que prácticamente elimina el melanoma, por lo menos durante un tiempo (http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1002011)

Además, la nueva generación de fármacos contra el cáncer se basa en atacar problemas genéticos específicos de cada cáncer. Los tratamientos hormonales, por ejemplo, han hecho que la supervivencia del cáncer de mama o de próstata supere el 75%. Otras terapias dirigidas han conseguido prácticamente curar algunos cánceres (por ejemplo el Glivec y ciertos tipos de leucemia) o mejorar mucho el pronóstico (como la herceptina y el cáncer de mama). Algunos ya no llaman quimioterapia a estos fármacos, para diferenciarlos de los clásicos.

Hay decenas de miles de artículos científicos que demuestran que la quimioterapia salva vidas y/o aumenta la calidad de vida de los pacientes de cáncer. Sin ir más lejos, en mi propio laboratorio publicamos el caso de un enfermo de leucemia que recibió un nuevo fármaco, el mismo vemurafenib que se usa en melanomas, cuando ya no respondía a ningún tratamiento, y se recuperó completamente (http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc1310849). O hablando de la leucemia crónica, este sería un artículo sobre un ensayo clínico que demuestra que un régimen de quimioterapia funciona: http://jco.ascopubs.org/content/23/18/4079. Como estos se publican docenas continuamente.

Los científicos y médicos estamos constantemente buscando fármacos más efectivos y con menos efectos secundarios. Los avances en este sentido han sido espectaculares en los últimos diez años, y todo indica que seguiremos reduciendo la mortalidad por cáncer. Es cierto que muchos de estos fármacos son carísimos, especialmente durante los primeros años (la quimioterapia clásica es mucho más asequible, por suerte). Las compañías farmacéuticas hacen fortunas con la quimioterapia con la excusa de recuperar la inversión que han tenido que hacer (que es también elevadísima).  Sea como sea, hay que conseguir que estos precios bajen para que los fármacos puedan llegar a todas las personas que se pueden beneficiar de ellos. En muchos casos, la quimioterapia sigue siendo el único tratamiento útil que puede recibir un paciente con cáncer. 

Se puede encontrar más información sobre los efectos de la quimioterapia en cada tipo de cáncer, dirigida a público no especialista, en webs como esta: http://www.cancerresearchuk.org/cancer-help/about-cancer/treatment/chemotherapy/. También explico el tema con más detalle en mi libro Que es el cáncer y por qué no hay que tenerle miedo (Now Books, 2013).

martes, 27 de mayo de 2014

Sobre "Qué es el cáncer"

Aquí podéis leer un extenso comentario de Qué es el cáncer en el blog Historias de la Ciencia. Muchas gracias!

martes, 28 de enero de 2014

Las sorpresas del tratamiento del cáncer

En torno a la Semana Santa del año pasado, en uno de los hospitales de la ciudad donde trabajo ingresó un paciente con un tipo de leucemia poco habitual. No era la primera vez que los médicos lo veían: a lo largo de los últimos años, lo habían tratado en varias ocasiones. En todas ellas, la quimioterapia había funcionado y el hombre había podido volver a casa sin rastro de células malignas en la sangre. Esta vez, sin embargo, los fármacos clásicos no lograban controlar el rebrote y su salud empeoraba rápidamente. Como no le quedaban opciones, el pronóstico era malo. Un hematólogo con el que colaboro me propuso que le ayudara a buscar una solución. Hacía poco que se había descubierto que este tipo de leucemia tiene una alteración en un gen que, curiosamente, también se ve en el melanoma, un cáncer de la piel. Esto había permitido probar en un par de enfermos un tratamiento más dirigido, que parecía que había funcionado. El hematólogo confiaba en que este principio también se pudiera aplicar a su paciente.

DICHO Y HECHO. Fuimos a sacarle sangre y la analizamos. Efectivamente, aparecía el cambio genético esperado. Rápidamente, se solicitó permiso a las autoridades y empezamos a darle esas pastillas, que por ahora solo han sido aprobadas para tratar melanomas. Las células cancerosas comenzaron a desaparecer y, poco después, el paciente se había recuperado, sorprendente si consideramos su estado solo unos días antes. Para alguien que trabaja en el laboratorio fue muy especial ver cómo los resultados de nuestra investigación se podían trasladar inmediatamente al hospital. La semana pasada publicamos en el New England Journal of Medicine un artículo que explicaba los detalles y presentaba análisis nuevos de la respuesta de las células malignas al fármaco. Tuvo un cierto eco en los medios ingleses al ser uno de los primeros de este tipo hecho en nuestra área.

Esto es un ejemplo de lo que llamamos tratamientos personalizados, el futuro (casi el presente) de la medicina: estudiar genéticamente a un paciente para poder elegir los compuestos que tienen más posibilidades de serle útiles y con menos efectos secundarios. En el caso que nos ocupa, tuvimos suerte porque ya existía uno específico en el mercado que se usaba para una cosa diferente, pero esto no suele suceder. Para que estas nuevas terapias realmente funcionen es necesario construir una biblioteca de compuestos lo más amplia posible donde podamos buscar la combinación adecuada para cada individuo y cada situación.

Hay más obstáculos. Uno de los hallazgos de nuestro estudio es que el fármaco no ha actuado de la manera que se suponía. Ha funcionado, sí, pero no a través del mecanismo esperado. Gracias a este paciente, pues, hemos descubierto que el compuesto hace cosas desconocidas. Es un poco frustrante que a pesar de todos los estudios previos, que son muchos, aún no seamos capaces de predecir del todo qué pasará cuando damos una pastilla a una persona. El cuerpo humano funciona como una máquina perfectamente conjuntada que no podemos reproducir en el laboratorio, y por eso a menudo hay sorpresas. En este caso era buena, pero no siempre es así. Hace poco se ha publicado que un tratamiento efectivo para detener el glioma, un cáncer del cerebro, puede él mismo inducir mutaciones que en algunos casos llevarán a una recaída. Es otro ejemplo de una sustancia a la que se le descubre un efecto inesperado cuando se empieza a administrarla. De hecho, las recaídas, por un motivo u otro, son el talón de Aquiles de muchos fármacos de la nueva generación.

ES OBVIO QUE necesitamos seguir investigando. A pesar de que, globalmente, la supervivencia al cáncer no para de aumentar, aunque no entendemos del todo el efecto de los medicamentos, especialmente a largo plazo. Es importante descubrir cómo aparecen las temibles resistencias y qué alternativas tenemos. El ejemplo que he explicado hoy demuestra que la medicina básica (la de laboratorio ) y la clínica pueden trabajar juntas para conseguir recortar considerablemente el tiempo que pasa entre un descubrimiento y el momento en el que los enfermos se benefician de él, que hasta hace poco era de décadas. De la misma manera que nosotros podemos ayudar a los pacientes, ellos nos proporcionan el material necesario para poder encontrar estas respuestas que nos preocupan. Al final, todos salimos ganando.

El tratamiento del cáncer ha avanzado muchísimo en los últimos 20 años y tiene unos efectos positivos innegables, pero el trabajo no está ni mucho menos acabada. Necesitamos más tiempo, también dinero y, sobre todo, paciencia, que es lo que más cuesta pedir a quienes necesitan soluciones inmediatas. Pero es indudable que acabaremos encontrando la manera de controlar permanentemente todos los cánceres. Y lo veremos en un futuro próximo.

El Periódico, Opinión, 25/1/14. Versió en català.

martes, 11 de junio de 2013

Desenamscarando el cáncer


El número 77 de la revista Mètode, publicada por la Universitat de Valencia, contiene una monografía dedicada al cáncer. Entre los artículos encontraréis uno mío, Desenmascarar el cáncer, que intenta explicar qué es el cáncer y qué estamos haciendo para pararlo (como un resumen de mi último libro en un par de páginas, vaya)

Podéis leer el artículo gratis aquí (en castellano), aquí (en catalán) i aquí (en inglés).

martes, 21 de mayo de 2013

La decisión de Angelina

Esta semana se ha hablado mucho del artículo que Angelina Jolie escribió en el New York Times, donde anunciaba que se había hecho extirpar los dos senos para prevenir un posible cáncer y que en breve haría lo mismo con los ovarios. El texto original contaba claramente las razones, pero ciertos comentarios en internet y en las webs de los periódicos que han reproducido la noticia hacen pensar que no se ha entendido del todo la decisión, que algunos han visto como un acto de confianza absurda en los médicos o como la última excentricidad de un personaje con un historial polémico. No es nada de eso. Vale la pena aclarar la importancia de su gesto y de haberlo hecho público.

«Si mi mamá ha padecido un cáncer, ¿tengo mayores posibilidades de tener también uno?» Es una de las preguntas que más me han repetido estos días que presentaba mi último libro de divulgación, que precisamente trata de esta enfermedad.

La respuesta es clara: a pesar de que hay un grado de predisposición familiar escrito en el ADN, la mayoría de los casos están influidos por factores controlables, como el tabaco, el sol, la obesidad o la falta de ejercicio. Solo un 10% de los cánceres tienen un claro origen hereditario, por ejemplo los que aparecen porque uno de nuestros progenitores nos ha pasado una alteración en uno de los genes encargados de protegernos cuando las células no se comportan de forma adecuada.

Este es el caso de Jolie, que ha recibido de su madre la versión estropeada de un gen llamado BRCA1. Esto hace que la posibilidad que tiene de desarrollar un tumor maligno en el pecho sea altísima: mientras que normalmente rondaría el 12%, en las personas con este problema genético puede subir hasta el 90%. O sea, que en algunos casos es casi una certeza.

Hay que tener presente que este tipo de cáncer de mama representa solo un 5% del total, por lo tanto la mayoría de mujeres no deben sufrir. Las pocas que hayan heredado el gen defectuoso tienen dos opciones. Una es controlarse con mucho cuidado y, en cuanto se detecte un cáncer, atacarlo con todos los métodos disponibles, que hoy en día son muy efectivos. Pero, claro, haciendo esta vigilancia se sufre la constante presión de la incertidumbre y los efectos secundarios de los posibles tratamientos.

La alternativa es la prevención radical: eliminar los órganos que pueden causar problemas antes de que lo hagan. Aunque esta segunda parece más lógica, no es una elección fácil, sobre todo por el impacto emocional, físico y estético que tiene una operación de este tipo en una mujer aún joven. Por eso la decisión de Jolie, aunque no tenga que ser necesariamente la más adecuada para todas las que se encuentran en su situación, ha sido valiente y seguro que ha alentado a muchas que están pasando o han pasado por este trance.

Además, su artículo ha ayudado a dar a conocer una enfermedad hereditaria rara y peligrosa que, si se descubre a tiempo se puede controlar y prevenir con eficacia. Hay que aplaudirla también por este hecho.

Así pues, la Jolie no está incitando a las mujeres a extirparse los pechos porque sí, como entendían algunos. Ni siquiera a correr a mirarse el estado de su BRCA1. Esto es recomendable solo para las que tienen un historial de cáncer de mama en parientes cercanos, sobre todo si se acumulan en una de las ramas de la familia. En caso de duda, lo mejor es hablar con el médico o consultar una unidad de consejo genético. En algunos lugares esto puede ser un inconveniente, porque el test para detectar si el BRCA1 está estropeado lo tienen patentado Myriad genéticos y la Universidad de Utah, que no permiten que nadie más lo venda y lo cobran al precio que les conviene. Y, sin embargo, la técnica que se utiliza es tan simple que se puede desarrollar a cabo en cualquier laboratorio que tenga unas herramientas básicas de biología molecular.

El pasado sábado, Pere Puigdomènech escribía un interesante artículo en estas mismas páginas sobre la polémica de las patentes biológicas. Es cierto que parece absurdo reclamar la propiedad de un ser vivo o, como en este caso, de la lectura de una variante de un gen. Pero por otra parte, es justo que el descubrimiento que hace un científico esté igual de protegido que la máquina que diseña un ingeniero o la novela que publica un escritor, si no estaríamos desincentivando la búsqueda.

El problema aparece cuando ponemos en peligro la supervivencia de una persona porque se limita el acceso a una prueba que le puede salvar la vida. La patente de Myriad está constantemente en los tribunales por esta razón, y mientras que en Europa tenemos claro que el derecho a la salud está por encima de la propiedad intelectual e intentamos, de hecho, no hacer caso, en Estados Unidos la batalla legal todavía dura. Tal vez el artículo de Jolie también ayudará algo al respecto.

El Periódico, Opinión, 20/04/13. Versió en català. 

jueves, 21 de marzo de 2013

Entrevista en esRadio

Ya podéis escuchar aquí la entrevista que me hizo Luis Herrero hace unos días para hablar de mi último libro y del cáncer en general.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Todas las preguntas del encuentro digital

Ayer participé en un chat para El economista sobre el tema del cáncer. Os cuelgo las preguntas y respuestas que tuve tiempo de contestar durante la hora que duró la sesión.

 

¿Es cierto que la actitud puede influir en el desarrollo de la enfermedad?

Puede influir en cómo nos enfrentamos a ella. Un cáncer irá progresando según su naturaleza y las alteraciones genéticas que vaya adquiriendo. Una actitud positiva nos ayuda a podernos enfrentar mejor a las terapias y sus efectos secundarios. Una actitud derrotista disminuye la eficacia de muchas terapias, empeora la calidad de vida y puede incluso influir en el desenlace de la enfermedad.

Hola Salvador, suena fuerte el título, a que no hay que temerlo de verdad, ¿se puede no tener miedo?

El título es un poco provocador, lo admito, pero la idea que quiere transmitir el libro es que el cáncer no es el final. Hay muchas cosas que podemos hacer para prevenirlo, controlarlo e incluso curarlo. Este lado más "positivo" a veces se olvida. Es importante que todos sepamos qué podemos hacer para reducir las probabilidades de tener uno y cuáles son los tratamientos disponibles hoy en día (y en un futuro próximo). Este libro es una de las fuentes de información que se pueden consultar.
 

Hola buenos días, ¿Cómo se puede explicar de forma fácil y sencilla qué es el cáncer? A veces es difícil explicárselo a la familia.

El cáncer es un grupo de células que se está multiplicando sin control. Si no lo evitamos, acaban invadiendo otras partes del cuerpo (las inmediatamente cercanas e incluso otras lejanas, lo que llamamos metástasis). En el libro intento aclarar un poco esta definición, siempre intentando ser lo más claro posible, porqué estoy de acuerdo que es un tema que no es fácil de explicar.
 

Hoy en día, ¿es mejor la radio o la quimio? Mil gracias y un saludo.

Las dos cosas son útiles. Se escoge una u otra en función del tipo de cáncer y de las características del paciente, pero las dos tienen como objetivo destruir el máximo número de células cancerosas. Las dos tienen también el mismo problema: suelen afectar también las células normales (y dar así efectos secundarios importantes).
#5

Una actitud positiva, ¿puede realmente ayudar a curar esta enfermedad?

No, un cáncer no se cura con una actitud positiva. Es mucho más complicado. Pero sí que es vedad que la actitud del enfermo contribuye mucho a cómo va a tolerar los tratamientos y a mejorar su calidad de vida. No hay que descuidar-la y es importante encontrar la manera de hacer que el enfermo la mantenga.
 

¿Cuál es la pregunta que más le han hecho sobre esta enfermedad? Un saludo Macip.

Suelen preguntarme qué es el cáncer. Es curioso pero el concepto es menos claro de lo que creemos, y es importante que todo el mundo lo entienda. También me preguntan si es más importante la herencia o el entorno (la mayoría de cáncer son causados por nuestro entorno más que por una predisposición inevitable) o si la dieta puede evitarlo (es un tema complicado, al cual dedico bastantes páginas en el libro).
 

¿Qué porcentaje de cánceres se puede curar?

Actualmente, la mitad. Pero esto puede ser engañoso. Los cánceres son muy diferentes entre ellos. Por ejemplo, el cáncer de testículo se cura en más del 90% de los casos. En cambio, el de páncreas tiene un pronóstico muy malo. El promedio da un 50%, pero lo que esto quiere decir es que hay algunos cánceres qué prácticamente se curan todos (estamos cerca del 80% en mama, por ejemplo) y otros que casi son incurables.

¿Cuál es el 'peor' cáncer? ¿El que tiene peor curación? ¿Y el 'mejor'?

El peor cáncer es el que tarda más en descubrirse, porque entonces ya está avanzado y es difícil de tratar. Por esto tienen muy mal pronóstico los de páncreas o pulmón, porque no dan señales hasta que es muy tarde. El mejor, obviamente, es el que se detecta pronto. El clásico ejemplo son los cánceres de piel, que se curan casi todos (menos el melanoma, que es más agresivo y tiene un porcentaje un poco más bajo). A parte de estos, el de testículo es muy sensible a la quimioterapia, es un caso único, por eso es de los "mejores". También hay algunas leucemias que evolucionan muy lentamente o son sensibles a nuevos tratamientos.
 

¿Por qué puedes enfermar de cáncer? ¿Hay algún grupo más propenso? Un saludo.

El cáncer es una consecuencia de estar vivos. Nuestras células acumulan daños que, al final, pueden llevarlas a comportarse como cancerosas. Las defensas que tenemos contra esto no son iguales para todos. Hay personas con genes "mejores", y otras que, en cambio, nacen con genes "defectuosos" (y entre estos dos extremos, todo un abanico de posibilidades). Aún no conocemos como se puede determinar exactamente una mayor predisposición al cáncer, pero es importante recordar que sí que sabemos muchas cosas que se pueden hacer para disminuir el riesgo a tener uno. En el libro citamos un decálogo básico, que incluye, como es lógico, no fumar y hacer una dieta sana.

¿Es el cáncer hereditario? Es decir, si mis abuelas y alguna de mis tías lo tienen, ¿qué probabilidades hay de que yo pueda enfermar?

Sólo hay unos pocos casos directamente hereditarios, en personas que reciben un gen en "malas condiciones" de sus padres. Son síndromes poco frecuentes. Para el resto, existe una cierta predisposición, basada en como son de efectivas nuestras defensas contra el cáncer. Es cierto que si una familia tiene muchos casos de cáncer podemos pensar que tienen más predisposición que otras. Pero no hay que olvidar que el entorno Juega un papel muy importante. Hay muchas opciones para disminuir estas probabilidades, y en el libro comentamos las más importantes.

¿Hay una edad más propensa para tener cáncer? ¿Y para curarte?

El cáncer es una enfermedad que aparece sobretodo en el último tercio de nuestras vidas. Los cánceres infantiles son excepciones, y poco numerosos comparados con los de adultos. En el 90% de los casos, el riesgo empieza sobre todo a partir de los 40, y es mucho más alto en los 60, 70, etc. Pero depende mucho de cómo nos hemos cuidado. La curación no depende tanto de la edad como de haber descubierto el cáncer a tiempo.

¿Es cierto que estar gordito puede ser un factor de riesgo cancerígeno?

El sobrepeso es uno de los factores que más incrementa el riesgo a tener un cáncer. Se dice que si todos nos mantuviéramos en nuestro "peso ideal", hiciéramos un poco de ejercicio y comiéramos sano (verduras y frutas, carne roja con moderación, poca comida procesada o comida "basura"…) se evitarían hasta un tercio de los cánceres.

¿Qué como y qué evito comer para evitar el cancer? gracias

En el libro repasamos todo lo que sabemos en estos momentos sobre dieta y cáncer, que es mucho. Pero para resumirlo en un par de frases: mantener un peso saludable, una dieta equilibrada (sin excesos, mucha fruta y verdura, carne con moderación, poco alcohol, sin alimentos "basura") y hacer un poco de ejercicio es una buena fórmula. En estos momentos aún no hay un producto que nos permita evitar el cáncer, así que no es recomendable atiborrarse de ciertas frutas, o de té verde o de todas estas cosas que se dicen.

Hola Salvador. He leído que has publicado un libro sobre las plagas actuales, ¿el cáncer entraría ahí? Porque cada día estamos rodeados de más casos...

Sin duda el cáncer es una "plaga" de salud en el sentido más tradicional de la palabra. Es cierto que el número de cánceres aumenta, pero sobre todo porqué vivimos más y da más tiempo a desarrollarlos. Es un problema de salud global que se está intentando atacar desde muchos ángulos. En mi libro "Las grandes plagas modernas" hablaba principalmente de epidemias causadas por microbios, pero hay algunas igual de importantes desde el punto de vista de salud global que no tienen un origen infeccioso y que hay que controlar.

¿Se puede tener esperanzas de vida con un sarcoma en húmero de agresividad alta ? Gracias por su trabajo y su respuesta. Pilar

Puede sonar a tópico, pero la esperanza es lo último que se tiene que perder. Tenemos muchos tratamientos para ayudar a soportar mejor la enfermedad y para alargar la vida del paciente tanto como sea posible. Cada caso es un mundo, y el pronóstico depende de muchas cosas. Por eso es importante confiar en su médico, pedirle explicaciones y hacerle todas las preguntas necesarias.

¿Qúe expectativas de curación tiene un enfermo detectado de cáncer de próstata por un PSA elevado, asintomático, confinado el tumor solamente a la próstata, sin ningún ganglio afectado y con un índice de Gleason de 7, tratado con radioterapia y bloqueo hormonal durante dos años?

Sin tener todos los datos clínicos en la mano, el pronóstico parece bastante favorable. Es muy importante que el tumor no haya dejado su localización original, esto es positivo. Además, estos tratamientos (radioterapia, terapia hormonal) suelen ser muy efectivos en muchos casos. Lo importante es seguir las indicaciones del médico y hacer una vigilancia continuada a partir de ahora.

¿Podremos dar por erradicado el cáncer como tal en menos de 10 años? Víctor Catalan.

No creo. Usamos el nombre de "cáncer" para describir más de 200 enfermedades distintas. Algunas de ellas sí que las habremos erradicado pronto (algunas leucemias, a lo mejor el cáncer de mama, seguramente el de cuello de útero…) pero otras va a ser mucho más difícil vencerlas. Iremos añadiendo cada vez más cánceres a la lista de "curables" y borrándolos de la de "incurables", esto segurísimo.

Hola, soy un paciente de cáncer, en concreto de Linfoma Folicular, afortunadamente en remisión. Lo que me pregunto es por qué los médicos, al menos quienes me han tocado a mí, y que tengo que estar eternamente agradecido no me saben decir las causas. Soy como un futbolista que le han enseñado una tarjeta amarilla y no sé por qué.

En el libro puede ser que encuentres algunas respuestas (¡y no lo digo para vender más ejemplares, sino porque es difícil de resumir aquí!). Básicamente, que tengamos un cáncer depende de muchos factores, algunos que controlamos y otros que no. Uno muy importante y fuera de nuestro alcance es la mala suerte. Otra es la posible predisposición que tenga cada uno. Hay muchos cánceres que no sabemos aún porqué aparecen (en otros, en cambio, la causa es clara). En el caso del linfoma folicular es difícil de señalar exactamente las causas.

Operado de cáncer, sometido a radioterapia, ¿puede desencadenar en 7 años un linfoma, o no tiene nada que ver con las terapias anteriores? Gracias. Es una posible razón que nos dieron a un linfoma que se presentó 7 años después de una operación y posterior tratamiento con radioterapia como efecto secundario.

Es cierto que la radioterapia o la quimioterapia en ciertos casos puede aumentar el riesgo a padecer otro cáncer. Pero no es necesariamente así siempre. Pueden jugar muchos factores, desde las metástasis del tumor principal, a la predisposición del paciente hasta la pura mala suerte. Es muy difícil poder determinar quién ha sido el "culpable" en cada caso. Pero es importante recordar que quimio y radioterapia son también dos armas muy efectivas para frenar y curar el cáncer, a pesar de que a veces puedan tener otros efectos.

Buenos días, últimamente estoy un poco abosesionado con aquellos alimentos alcalinizantes de la sangre y organismo. ¿Es cierto que cualquier tipo de cáncer encuentra muy complicado desarrollarse en medios alcalinos y al contrario en medios ácidos? ¿Hasta que punto podemos controlar esta situación con la alimentación en favor de la prevención del cáncer? Muchas gracias, buen día.

Las teorías relacionadas con el pH, la alcalinización y todo eso hace tiempo que están desacreditadas. Se basan en descubrimientos de principios del siglo XX que ya han sido superadas. Ahora sabemos que el metabolismo de los cánceres es mucho más complejo. En el libro encontrarás más detalles, si te interesa el tema. Yo estaría tranquilo con el tema de los alimentos "alcalinizantes" y seguiría los consejos alimentarios que he citado en otras respuestas.

¿Qué recomendaciones puede dar para prevenir el cancer de piel?. Muchas gracias

Principalmente vigilar con el sol. Es la causa de la mayoría de cánceres de piel, aunque es cierto que hay un porcentaje de melanomas que aparece por otras causas que no podemos controlar. Intentar no quemarse, no pasarse de horas en la playa, no usar máquinas de rayos UVA sin la protección adecuada, usar las cremas de la manera que se dice en los envases… Todo esto es esencial.

El cáncer de próstata cogido al principio, confinado sólo a la próstata ¿qué pronóstico tiene?

Muy bueno. En principio, cualquier cáncer que se descubre en fases iniciales y está confinado es muy posible que responda bien al tratamiento. El cáncer de próstata tiene unos porcentajes de supervivencia cercanos al 75%, gracias sobre todo a poder encontrarlos pronto, como en este caso, y a los tratamientos efectivos que hay hoy en día.

Hola , buenas tardes, simplemente una pregunta: sabiendo perfectamente que la prevención del cáncer evita muchas veces el mismo e incluso igualmente la muerte, ¿porqué no se puede ''obligar'' a los gobiernos a efectuar dichas prevenciones? Se ha demostrado en la prevención del cáncer de mama (muy acertadamente) ¿porqué no lo mismo con la próstata, colon y pulmón??? Y visto lo visto no vale la contestación antigua de que es muy caro según estudios americanos. Muchas gracias saludo cordialWolf

Ah, ¡obligar a prevenir el cáncer! Ojalá fuera tan fácil. Hay que contar también con la opinión de la gente, no sólo con el coste. No todo el mundo hace caso de las campañas de prevención que hacen los gobiernos. Por ejemplo, ahora tenemos una vacuna (contra el papiloma) que puede ser que acabe con el cáncer de cuello de útero de una vez para todas y a pesar de eso mucha gente no quiere vacunar a sus hijas (hablamos de una vacuna muy segura y parece que muy eficaz). Creo que hay que combinar estas campañas con información, sino no sirven para nada. Libros como el mío creo que aportan un granito de arena para ayudar en este sentido.

¿Por qué no se usa la protonterapia en España?

Las terapias experimentales antes tienen que ser probadas y su eficacia y seguridad demostradas. Podéis estar seguros que cuando se descubre científicamente que una terapia es útil, en cuestión de meses está disponible en la mayor parte del mundo.

Los suplementos alimenticios y las vitaminas que se compran como la panacea para prevenir el cáncer (entre otras muchas cosas) ¿pueden ser más perjudiciales que beneficiosos?

Beneficiosos es muy poco probable que lo sean. En el libro dedico unas cuantas páginas a explicar porque. Y sí, además en algunos casos pueden ser directamente perjudiciales. Lo más importante es no tomar nada sin haberlo consultado antes con tu médico.

Despedida


Muchas gracias a todos por vuestras preguntas, todas ellas muy interesantes. Espero haber podido aclarar algunas dudas. Es importante que hagamos este tipo de preguntas y que busquemos información en sitios fiables, porque está en nuestras manos que el cáncer se pueda controlar cada vez más. En mi libro encontraréis un montón de información, muy actualizada y explicada lo más llanamente posible, pero no es la única fuente. Al final del libro hay una lista de páginas web y asociaciones de confianza que os pueden ayudar también, tanto a los que tenéis cáncer, como a los familiares, como a los que queréis saber qué hacer para evitarlo. Y además tenéis mi blog (http://inmortalesyperfectos.blogspot.com) y twitter (@drmacip) para lo que haga falta. ¡Hasta pronto!

martes, 22 de enero de 2013

Qué es el cáncer y por qué no hay que tenerle miedo


Como avancé hace unos días, ayer se publicó mi tercer libro de divulgación científica, Qué es el cáncer (y por qué no hay que tenerle miedo), una mirada rigurosa y asequible a esta enfermedad tan frecuente pero aún tan desconocida. En él encontraréis desde los orígenes del cáncer hasta como prevenirlo y curarlo, todo basado en los últimos descubrimientos científicos y tratado con la máxima objetividad por alguien que trabaja en el tema. Os dejo con algunos detalles de la cubierta para que os hagáis una idea más clara del contenido y del tono. Si lo leéis ya me diréis que os parece!






martes, 18 de diciembre de 2012

Muy pronto...


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Las preguntas del cáncer: agradecimientos.

La semana pasada se empezó a comentar en los periódicos, así que ya os puedo explicar por qué os pedí que me hiciérais  preguntas sobre el cáncer. El proyecto es un libro que se llamará Qué es el cáncer, y ya os iré hablando de él en el futuro. Justo acabo de entregar el manuscrito, y quería aprovechar para agradeceros que me enviarais las preguntas a través de twitter, email, blog o facebook.  Fueron más de 100, de las cuales seleccioné 50 para contestar, entre ellas las que se repetían más.

Siguiendo mi promesa, voy a poner en los Agradecimientos el nombre de todos los que contribuisteis.  Os dejo la lista para que comprobéis los datos. Si me he dejado a alguien o preferiríais no salir o salir con otro nombre, comunicádmelo cuanto antes.

Albert Majó Sabater, Alberto Morán Millán, Amadeu Leblanc, Anna Maria Villalonga, Ariadna Belver Comin, Aris, Assumpta, bea puig, Carme Dolz, Chryssula Kokossulis, Clidice, Cristina, Cristina Grau Mestre, David Gálvez Casellas, Eladi, Elfreelang, Encarna McCoy, El fem fatal, Enric H. March, Fausto43, Fernando del Álamo, Gabriel, Galgo Viejo, Helena Arumí, Javier Salvador, jo rai!, Joan Vissi, jomateixa, Jordi Font-Agustí, Jordi Garcia, Josep Brâut, Josep Manel Vidal, kalamar, M Àngels Vázquez Quintas, Manel Riera, Mar Creixell, Maria, Marta, Martina Golafre, McAbeu, Merce Rokins, Montserrat Brau, Montserrat Segura, Montserrat Vilardosa, Nuria Vilabella, Oscillator, Pilar Troncho, Rocío Carmona, Sergio Paredes, Sterxu, Tomas Romero Sanchez, Wrailito, XeXu, Xico Xabelç i Yáiza.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Móviles y cáncer: continúa la historia.

El tema estaba de moda hace unos meses. Un nuevo estudio contradice el informe de la OMS: no parece que el hecho que los jóvenes y los niños usen móvil cause un aumento en los cánceres de cerebro. Sigue siendo un tema controvertido, porqué de momento sólo contamos con estadísticas. Unas dicen que sí, otras que no. Hasta que alguien con consiga demostrar en el laboratorio que las radiaciones de un teléfono pueden transformar células en cancerosas cualquier asociación que se encuentre será solo una conjetura. Como dije hace un tiempo, y en contra de un alarmismo creo que un poco prematuro de la OMS, no creo que haga falta ninguna precaución especial. De momento.

[Actualización, 24 de Octubre de 2011: otro estudio más que no encuentra ninguna relación, y este es el mayor realizado hasta el momento, con 350.000 participantes.]

martes, 17 de mayo de 2011

"Les noves teràpies de la medicina del segle XXI"



Esta es una conferencia (en catalán) que en la Universidad de Vic el 5 de mayo del año pasado. Es una actualización de los temas de Inmortales y perfectos, centrada en las mejoras terapéuticas que seguramente veremos a lo largo de este siglo. [Si no os funciona el vïdeo haced clic aquí.]

martes, 29 de marzo de 2011

¿Qué es el cáncer?


Una célula que se divide sin ningún tipo de control. Esta podría ser la forma más simple de responder a la pregunta del título. Pero si algo tenemos claro es que el cáncer lo es todo menos una enfermedad simple. Ni siquiera de definir. Al contrario: es probablemente el problema sanitario más complejo que nunca tendremos que resolver. Y a pesar de todo, en su origen hay una sola célula que abandona la estricta disciplina de su tejido y empieza a generar copias anárquicas de sí misma.
¿Qué es lo que produce que la célula enloquezca hasta el punto absurdo de representar una amenaza para el organismo del que depende para sobrevivir? Es el misterio que hemos intentado resolver en las últimas décadas, desde que entendimos que al cáncer lo definen una serie de genes que no funcionan de forma adecuada. Si pudiéramos averiguar cuáles son, estaríamos mucho más cerca de la curación. Los adelantos han sido espectaculares, pero por cada capa de la cebolla que logramos pelar, descubrimos otra debajo tan llena de enigmas como la última. A pesar de todo, la imagen del cáncer a nivel molecular está cada vez más clara.
En este sentido, se acaba de publicar la actualización de un artículo científico que hace ya 11 años intentó por primera vez definir los pasos que una célula tiene que dar para convertirse en la iniciadora de un cáncer. Eran seis. Los más obvios: ser capaz de dividirse cuando no le toca (apretar el acelerador) y no escuchar las señales que le obligan a parar (desconectar los frenos). También necesita no envejecer nunca y eludir los mecanismos que quieren matarla. En estadios posteriores, tendrá que ser capaz de fabricar vasos sanguíneos para alimentar la masa tumoral que se forma. Y, por último, tendrá que encontrar el modo de abandonar su tejido de origen para ir a establecer colonias en otros órganos, la metástasis. Esta última habilidad es la que define la malignidad de un tumor y es la responsable de la mayoría de muertes que causa el cáncer.
Ha sido necesario el trabajo de una década para darnos cuenta de que esta era una visión parcial de la historia. En la nueva versión se han añadido cuatro condiciones más para definir la célula tumoral. Son las que reflejan los descubrimientos oncológicos más recientes y las nuevas posibilidades terapéuticas. Por ejemplo, ahora sabemos que nuestro sistema inmune intenta luchar contra la célula que quiere huir del orden establecido, talmente como si quisiera frenar la invasión de un virus nocivo. Si la célula quiere seguir a lo suyo, tiene que lograr escaparse de las defensas propias, y es por ello por lo que una vacuna que las refuerce podría ser un tratamiento efectivo. También sabemos ahora que una inflamación acompaña siempre a los tumores, y que aprovechar esa reacción normal en respuesta a una agresión les ayuda a seguir creciendo. Por lo tanto, los antiinflamatorios podrían ser útiles.
Uno de los hallazgos más prometedores ha sido entender que las células de un tumor necesitan vías alternativas para conseguir energía. Tienen un metabolismo mucho más acelerado que el de sus compañeras, y procesar los alimentos que reciben de forma normal no es suficiente. Esto hace tiempo que se sabe, pero recientemente nos hemos dado cuenta de que puede ser uno de los puntos débiles por donde podemos atacar. Y el último que hemos añadido a la lista es la inestabilidad del genoma de la célula cancerosa. Es decir, que su ADN se volverá mucho más propenso a acumular errores, en principio de forma aleatoria. Esto es precisamente lo que produce que se activen y desactiven una serie de genes que, combinados de la forma adecuada, todavía no sabemos exactamente cómo, le otorgarán esas 10 características primordiales que acabamos de enumerar.
El cáncer es, pues, un caso extremo de mala suerte. Una acumulación de imprevistos que encajan como un rompecabezas en el espacio minúsculo del núcleo de una célula. Que sea posible solo se entiende si pensamos en que el cuerpo humano lo forman 100 billones de células constantemente atacadas por agresiones que pueden herir su ADN e iniciar la reacción en cadena. Desde que se da este pistoletazo de salida, la célula afectada puede tardar décadas en completar los 10 pasos que la convertirán en un peligro para el organismo. Por desgracia, los mecanismos que tiene nuestro cuerpo para evitarlo fallan tan a menudo como para que una de cada tres personas desarrolle un cáncer a lo largo de su vida.
Cuando empezamos a entender esos procesos es cuando nos damos cuenta de la absurdidad del concepto de diseño inteligente. Si alguien realmente nos hubiera diseñado se le podría llamar de todo menos inteligente. La maravilla que es el cuerpo humano funciona gracias a un equilibrio perfecto, pero precario, que se aguanta con parches acumulados a lo largo de millones de años de evolución. Una sola célula puede hacer tambalear esta paz. La verdadera demostración de inteligencia será encontrar la forma de pararla.
El Periódico, Opinión, 26/3/11. Versió en català.

lunes, 28 de febrero de 2011

La medicina personalizada esta ahí


No hay enfermedades: hay enfermos. Recuerdo que en la facultad, hace más de 20 años, trataban de inculcarnos esta máxima a quienes queríamos ser médicos. Un paciente no es un libro de texto. Al contrario: cada persona es un mundo y no debemos pretender encontrar soluciones universales a problemas que son radicalmente diferentes dependiendo de quién los sufre. Esto se aplica no solo en la parte psicológica, en cómo el enfermo vive e interioriza su lucha para recuperar la salud, sino también en cómo nuestro cuerpo reacciona a las agresiones a las que está sometido y a los tratamientos que le administramos para curarlo. A pesar de ser un concepto vital para la medicina, apenas empezamos a entender el porqué de estas variaciones personales y a poder pensar en hacer algo. La diferencia es que ahora podemos leer nuestros genes.
Hace 10 años que se completó el Proyecto Genoma Humano, la tarea faraónica (al menos en el inicio) de secuenciar todo nuestro ADN, en la que participaron 3.000 investigadores durante más de una década y cuyo coste final fue de 3.000 millones de dólares. Valió la pena: los resultados nos permiten a los científicos trabajar más rápido y llegar más lejos en nuestros experimentos de cada día. Pero la sociedad todavía espera la gran revolución biomédica que se le prometió, sin darse cuenta de que ya hemos completado las primeras etapas. Y es que estamos avanzando poco a poco, pero de forma segura, hacia un concepto de medicina totalmente nuevo.
El Proyecto Genoma Humano representó solo la obtención de los datos iniciales: la fotografía de los genes de una persona sana. Ahora intentamos entender la genética de las enfermedades, saber qué ocurre cuando se nos estropea el ADN, y también definir las características que nos protegen o nos hacen más sensibles a ciertos problemas o a ciertos fármacos. Tener esta información nos permitirá dar el siguiente paso en la evolución de la sanidad: la medicina personalizada. En otras palabras, elegir para cada individuo y enfermedad el mejor tratamiento y el que tendrá menos efectos secundarios.
¿Estamos muy lejos de esta promesa? El cáncer es el primer campo en el que estamos viendo cambios importantes, quizá porque se trata de una enfermedad genética, una conspiración de genes que se ponen de acuerdo para saltarse todas las normas establecidas y guiar una célula elegida (y sus hijas clónicas) hacia una inmortalidad absurda que acabará destruyendo el organismo que las mantiene vivas. Gracias a los espectaculares adelantos técnicos de los últimos años, ahora podemos conseguir lo mismo que el Proyecto Genoma Humano en menos de una semana e invirtiendo solo unos cuantos miles de euros. Esto nos ha permitido secuenciar el ADN de diferentes tipos de cánceres. El último de ellos, el de próstata. Tenemos, pues, mapas exactos de todos los genes estropeados de estos tumores, que nos dicen que no solo son muy diferentes entre sí, sino que varían de persona a persona. Además, los errores que hay en las células cancerosas son más de los que nos creíamos. En el de próstata, por ejemplo, se ha descubierto que el ADN se desmonta y reorganiza como si fuera un rompecabezas, lo que desregula un montón de genes importantes.
Nos encontramos en un momento extraño. Nuestra capacidad para obtener información no evoluciona en paralelo a la habilidad de entenderla y aplicar los nuevos conocimientos. Los estudios genéticos generan una cantidad de datos que los ordenadores que tenemos actualmente no pueden procesar. Es lógico: cada una de nuestros células contiene en su ADN las instrucciones para crear un ser vivo y mantenerlo funcionando durante décadas. Si encima añadimos que cada tumor tiene su manual propio, con un puñado de variaciones, es fácil entender que la información nos supera. Acabamos con un montón de cifras sobre la mesa que no sabemos interpretar en su totalidad. Nos faltan bioinformáticos que nos las traduzcan y nos faltan ordenadores para extraer lo que es realmente importante.
Esto no nos PARA. Los primeros tratamientos específicos basados en análisis genéticos ya se están aplicando. En algunos casos muy concretos podemos escoger el mejor de los fármacos que tenemos en función de las mutaciones que encontramos secuenciando un cáncer. Pero todavía nos queda mucho camino para convertir la medicina personalizada en una realidad al alcance de todos.
Cuando nos piden a los investigadores que especulemos sobre el futuro solemos responder con evasivas, porque las predicciones en biomedicina tienen la extraña tendencia a no cumplirse. Es una de las gracias de esta profesión: lo que sabemos cambia constantemente y nunca deja de sorprendernos. Pero no creo que nadie tenga demasiados problemas para reconocer que la medicina del siglo XXI será cada vez más personalizada, y que la genética marcará el ritmo.
El Periódico, Opinión, 29/01/11. Versió en català.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Los móviles y el cáncer

¿Es una leyenda urbana o hablar por el móvil da cáncer? Es una pregunta que me hacen a menudo. La respuesta no es tan directa como parece. Hasta ahora no se ha podido demostrar claramente que haya una relación entre hablar por teléfono y los tumores cerebrales. Algunos estudios estadísticos parece que indicarian un cierto aumento del riesgo, pero muchos otros no encuentran nada.

Y aquí es cuando entra en juego un factor que los que nos dedicamos a la ciencia tenemos claro pero que no siempre sabemos transmitir: con la estadística no basta. Aunque dos hechos se presenten juntos muy frecuentemente no quiere decir que uno es la causa del otro. Por eso hacen falta experimentos más biológicos antes de llegar a una conclusión, como el que se ha publicado recientemente, uno de los pocos en este campo que no es simplemente una estadística.

De forma resumida, usando una técnica llamada PET, han visto que un móvil encendido cerca de la oreja durante un buen rato aumenta un 7% el metabolismo de las neuronas de la zona. O sea, que las radiaciones del teléfono sí que tienen un efecto físico mesurable sobre nuestras células. ¿Quiere esto decir que pueden causar cáncer? Un 7% es un aumento mínimo (una actividad cerebral como mirar un ordenador aumenta un 50% el metabolismo de ciertas neuronas) y el efecto es transitorio. Es poco probable que esto pueda transformar una célula en cancerosa.

Este estudio es un paso importante porque demuestra una conexión biológica entre radiaciones del teléfono y cambios en el cerebro, algo nuevo. Pero no da argumentos de peso a los partidarios del sí. Yo, de momento, seguiré usando mi móvil...

lunes, 10 de enero de 2011

What a difference a day/month/year makes...

Leyendo un artículo de opinión me he dado cuenta que los científicos y los médicos no somos nada claros cuando decimos que un fármaco contra el cáncer "funciona". Vemos noticias en la prensa cada vez que se descubre o se aprueba una sustancia que nos permite avanzar un paso en la lucha contra el cáncer, pero la mayoría de veces no se menciona qué criterios hemos usado para decidir que este nuevo tratamiento es útil.

Para empezar, que sea útil no quiere decir que cure. "Curar", en el sentido de eliminar completamente la enfermedad, no lo hace prácticamente ninguno de los fármacos de nueva generación, por lo menos por si solos (exceptuando algunas situaciones muy concretas). La utilidad se define en cambio como la capacidad de prolongar la vida del paciente. Pero ¿cuanto tiempo?

Y aquí está el problema. Estamos promocionando, vendiendo y usando fármacos que como mucho alargan unos meses la esperanza de vida del enfermo de cáncer. Meses, no años. Y a menudo solo unos pocos. Recordemos que estos tratamientos són muy caros (una consecuencia inevitable de todo el dinero que una compañía tiene que invertir para conseguir que uno de sus productos llegue al mercado) y tienen unos efectos secundarios importantes. Sin embargo, los organismos reguladores siguen aprobando este tipo de productos para su uso en enfermos, llegando hasta casos ridículos como los que se citan en el artículo que mencionaba: Tarceva, aprobada el 2005 para el cáncer de páncreas, aumenta la supervivencia una media de diez días; Vectibix frena el progreso del cáncer de colon durante una media de cinco días. ¿Por qué permitimos esto?
El tema es más complejo de lo que parece. No es tan fácil poner un límite al número de meses de "extensión" que se pueden considerar "útiles" (aunque cuando hablamos sólo de días la cosa es mas obvia). Y lo que es peor: si endurecemos los criterios de utilidad, menos fármacos recibirán la aprobación para ser usados y las farmacéuticas ingresaran mucho menos dinero. Hay que ser un poco inocente para ver que los perjudicados al final seríamos nosotros mismos: menos beneficios representa menos inversión farmacéutica en investigación, lo significa menos posibilidades de encontrar un fármaco que realmente funcione. ¿Es este el precio que tenemos que pagar? ¿Hay alguna alternativa?

martes, 14 de diciembre de 2010

La aspirina mágica

Aquí tenéis un artículo de El Mundo sobre los efectos beneficiosos de la aspirina, en el cual colaboré.
Y a continuación, una versión ampliada de mi opinión.

El potencial de la aspirina como tratamiento para prevenir el cáncer hace tiempo que se ha planteado. El presente trabajo, el primero que reúne un número de pacientes tan elevado estudiado durante un período largo de tiempo, parece apoyar esta teoría. Los resultados son muy prometedores pero aún es pronto para recomendar una aspirina al día a todo el mundo partir de cierta edad.

Por un lado, los efectos secundarios son importantes. Dependiendo de la susceptibilidad de cada uno, tomar aspirina de forma tan prolongada podría causar úlceras de estómago, reacciones alérgicas e incluso hemorragias en el cerebro. Además, hay estudios que sugieren que sólo ciertos individuos se beneficiarían de los efectos anticancerosos de la aspirina: podría ser que hasta un 80% de la población fuera resistente. Finalmente, aún no está nada claro cuál sería la dosis adecuada y por cuánto tiempo haría falta tomarla para que empezara a ser útil. Mientras que éste artículo sugiere que una dosis baja sería suficiente, hay otros que apuntan que tendría que ser mucho más alta para ser efectiva.

Por todos estos motivos, es posible que tomar aspirina para prevenir el cáncer sea inútil o hasta peligroso para muchos y sólo sirva en casos muy concretos. Hasta que no encontremos la manera de identificar estas personas y decidir las pautas de tratamiento adecuadas, lo más prudente es esperar a tener más datos. Hay ya unos cuantos estudios en marcha que tendrían que darnos más información sobre el tema. Estamos cada vez más cerca de los tratamientos personalizados, basados en estudios genéticos de cada paciente que puedan predecir la reacción individual a un fármaco. Sólo hay que tener un poco más de paciencia.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Esto da cáncer, esto no



Perdón por desatender el blog estas últimas semanas. Espero recuperar pronto el ritmo. De momento os dejo un link muy interesante (en inglés) que tendría que resolver todas las dudas sobre si algo (desodorantes, teléfonos, líneas de alta tensión...) causa cáncer o no.

jueves, 8 de julio de 2010

El cáncer se controla (cada vez más).

Motivos para ser optimistas: el  informe anual de la American Cancer Society (ACS), que acaba de publicarse, deja claro que el número de muertes por cáncer sigue la tendencia a la baja de estos últimos años (por lo menos en los Estados Unidos). Desde principios de los noventa, la mortalidad se ha reducido aproximadamente en un 20% (més en hombres que mujeres). El cáncer de pulmón sigue siendo el más mortal en los dos sexos, y ya sabemos que el principal culpable es el tabaco (hacen falta más motivos para dejar de fumar?).

¿Cuáles son los motivos se la mejora? Por un lado prevención (sobretodo dejar de fumar, perdonad que insista). Más importante aún es la detección precoz. Si un cancer se descubre a tiempo las posibilidades de sacarlo son mucho más altas. En este sentido, las técnicas  cada vez nos permiten actuar antes (aprovecho para recomendar mamografías, tests de cáncer de próstata y colonoscopias a los que pasen de cierta edad; consultad con vuestros médicos). El último factor sería una mejora en los tratamientos, pero lo cierto es que la nueva generación de quimioterapia no ha conseguido frenar el cáncer, exceptuando algunos casos muy concretos. De momento tenemos que conformarnos en poder alargar la vida del enfermo unos cuantos meses, o usarla como complemento de otras técnicas.

Ya he dicho otras veces que es importante saber que tener un cáncer hoy en día no equivale a una sentencia de muerte, y esto es lo que confirman los datos de la ACS. Son enfermedades graves, es cierto, pero conseguimos controlarlas cada vez más. Y esto es sólo el principio.