martes, 21 de mayo de 2013

La decisión de Angelina

Esta semana se ha hablado mucho del artículo que Angelina Jolie escribió en el New York Times, donde anunciaba que se había hecho extirpar los dos senos para prevenir un posible cáncer y que en breve haría lo mismo con los ovarios. El texto original contaba claramente las razones, pero ciertos comentarios en internet y en las webs de los periódicos que han reproducido la noticia hacen pensar que no se ha entendido del todo la decisión, que algunos han visto como un acto de confianza absurda en los médicos o como la última excentricidad de un personaje con un historial polémico. No es nada de eso. Vale la pena aclarar la importancia de su gesto y de haberlo hecho público.

«Si mi mamá ha padecido un cáncer, ¿tengo mayores posibilidades de tener también uno?» Es una de las preguntas que más me han repetido estos días que presentaba mi último libro de divulgación, que precisamente trata de esta enfermedad.

La respuesta es clara: a pesar de que hay un grado de predisposición familiar escrito en el ADN, la mayoría de los casos están influidos por factores controlables, como el tabaco, el sol, la obesidad o la falta de ejercicio. Solo un 10% de los cánceres tienen un claro origen hereditario, por ejemplo los que aparecen porque uno de nuestros progenitores nos ha pasado una alteración en uno de los genes encargados de protegernos cuando las células no se comportan de forma adecuada.

Este es el caso de Jolie, que ha recibido de su madre la versión estropeada de un gen llamado BRCA1. Esto hace que la posibilidad que tiene de desarrollar un tumor maligno en el pecho sea altísima: mientras que normalmente rondaría el 12%, en las personas con este problema genético puede subir hasta el 90%. O sea, que en algunos casos es casi una certeza.

Hay que tener presente que este tipo de cáncer de mama representa solo un 5% del total, por lo tanto la mayoría de mujeres no deben sufrir. Las pocas que hayan heredado el gen defectuoso tienen dos opciones. Una es controlarse con mucho cuidado y, en cuanto se detecte un cáncer, atacarlo con todos los métodos disponibles, que hoy en día son muy efectivos. Pero, claro, haciendo esta vigilancia se sufre la constante presión de la incertidumbre y los efectos secundarios de los posibles tratamientos.

La alternativa es la prevención radical: eliminar los órganos que pueden causar problemas antes de que lo hagan. Aunque esta segunda parece más lógica, no es una elección fácil, sobre todo por el impacto emocional, físico y estético que tiene una operación de este tipo en una mujer aún joven. Por eso la decisión de Jolie, aunque no tenga que ser necesariamente la más adecuada para todas las que se encuentran en su situación, ha sido valiente y seguro que ha alentado a muchas que están pasando o han pasado por este trance.

Además, su artículo ha ayudado a dar a conocer una enfermedad hereditaria rara y peligrosa que, si se descubre a tiempo se puede controlar y prevenir con eficacia. Hay que aplaudirla también por este hecho.

Así pues, la Jolie no está incitando a las mujeres a extirparse los pechos porque sí, como entendían algunos. Ni siquiera a correr a mirarse el estado de su BRCA1. Esto es recomendable solo para las que tienen un historial de cáncer de mama en parientes cercanos, sobre todo si se acumulan en una de las ramas de la familia. En caso de duda, lo mejor es hablar con el médico o consultar una unidad de consejo genético. En algunos lugares esto puede ser un inconveniente, porque el test para detectar si el BRCA1 está estropeado lo tienen patentado Myriad genéticos y la Universidad de Utah, que no permiten que nadie más lo venda y lo cobran al precio que les conviene. Y, sin embargo, la técnica que se utiliza es tan simple que se puede desarrollar a cabo en cualquier laboratorio que tenga unas herramientas básicas de biología molecular.

El pasado sábado, Pere Puigdomènech escribía un interesante artículo en estas mismas páginas sobre la polémica de las patentes biológicas. Es cierto que parece absurdo reclamar la propiedad de un ser vivo o, como en este caso, de la lectura de una variante de un gen. Pero por otra parte, es justo que el descubrimiento que hace un científico esté igual de protegido que la máquina que diseña un ingeniero o la novela que publica un escritor, si no estaríamos desincentivando la búsqueda.

El problema aparece cuando ponemos en peligro la supervivencia de una persona porque se limita el acceso a una prueba que le puede salvar la vida. La patente de Myriad está constantemente en los tribunales por esta razón, y mientras que en Europa tenemos claro que el derecho a la salud está por encima de la propiedad intelectual e intentamos, de hecho, no hacer caso, en Estados Unidos la batalla legal todavía dura. Tal vez el artículo de Jolie también ayudará algo al respecto.

El Periódico, Opinión, 20/04/13. Versió en català. 

martes, 23 de abril de 2013

Una mirada dentro de la mente

Decir que el cerebro humano es una caja oscura llena de misterios insondables es un tópico que poco a
poco va dejando de ser cierto. Un ejemplo. Unos investigadores de la Universidad de Kioto publicaban en la revista Science hace unas semanas un método para analizar lo que nos pasa por la cabeza cuando dormimos. Con aparatos de resonancia magnética, herramientas que hace años que se utilizan en medicina, habían grabado un mapa de las regiones cerebrales que se encendían en un momento dado del sueño. Entonces habían despertado a los voluntarios y les habían preguntado qué habían soñado. Después de correlacionar los patrones de actividad neuronal con las imágenes que les describían, los científicos acertaban con un 60% de éxito los contenidos de sueños posteriores. No es todavía una «máquina de leer sueños», como proclamaron algunos titulares, pero sí una forma primitiva de deducir su contenido a partir de información obtenida con técnicas de imagen tradicionales.

Intentar descifrar qué hay dentro de la mente de alguien es una obsesión muy antigua. No solo científica: se han escrito miles de páginas de ficción (yo mismo soy responsable de algunas) especulando sobre qué pasaría si pudiéramos acceder a los pensamientos de los demás. Hasta hace poco eran conjeturas que requerían imaginación, pero esto está cambiando a marchas forzadas. De hecho, el artículo que hemos mencionado no es el primer estudio funcional de neuronas que de alguna manera se mete en el interior de nuestra mente. Hace unos dos años que, usando sistemas similares, se puede deducir qué concepto está recordando alguien, siempre y cuando esté sacado de una lista limitada de opciones que se le ha dado antes. En el campo de las sensaciones, en un estudio del último número del New England Journal of Medicine se determinaban los patrones cerebrales correspondientes a la respuesta a diferentes estímulos dolorosos, de relativamente leve a muy intenso, lo que permite predecir con un 93% de acierto si una persona experimenta dolor o no. Esto nos permitirá cuantificar el sufrimiento sin necesidad de comunicación.

Son avances interesantes que marcan el camino a explorar, y los límites no paran de ensancharse. El pasado octubre, unos investigadores belgas compararon las ondas que circulan por un cerebro despierto y uno dormido, y con ello pudieron medir la actividad neuronal de personas en diferentes grados de estado vegetativo. Se puede decir que definieron el patrón eléctrico que determina algo tan complejo como si estamos conscientes o no. Poco después se publicaba un estudio funcional del cerebro de 12 cantantes de rap mientras improvisaban rimas o bien leían unas escritas anteriormente. Así se descubrió qué zonas usamos en momentos que requieren más creatividad. Y hace unos días, otro artículo en Science enseñaba los cambios que provoca en el cerebro escuchar una pieza de música nueva, y cómo esto predice si la persona está dispuesta o no a gastarse dinero en comprar el MP3 en cuestión. ¿Qué podemos concluir de todos estos trabajos? Sobre todo, que pensamientos, sensaciones e ideas no son invisibles y que ya tenemos cámaras, quizá aún rudimentarias, para fotografiarlos.

A esto tenemos que añadir una nueva herramienta, que la semana pasada presentaban unos investigadores de la Universidad de Stanford en la revista Nature. Se llama Clarity y permite estudiar las redes de neuronas en su formato tridimensional original. Eliminando con este procedimiento las grasas que forman buena parte de la estructura del cerebro, ahora podemos ver mejor las neuronas y cómo se conectan entre ellas, lo que algunos han definido como el «cerebro transparente». Este método será de mucha utilidad para identificar las autopistas que proporcionan el sustrato físico para toda la actividad que podemos grabar con las técnicas descritas anteriormente. Las posibilidades son ilimitadas.

No nos queda más remedio que aceptar la (para algunos insostenible) tangibilidad del ser. Y es que todavía nos cuesta hacernos a la idea de que cualquier actividad de nuestro cuerpo, incluso las que pertenecen al misterioso reino de la mente, tiene unas raíces definidas en el mundo físico. Desde un punto de vista biológico, actos tan diferentes como mover un brazo o crear un poema tienen la misma base bioquímica aunque impliquen habilidades intelectuales en extremos opuestos del espectro y, en uno de los casos, únicas de nuestra especie. Por tanto, los procesos que definen el pensamiento deben ser tan medibles y cuantificables como cualquier otro. Los experimentos que hemos comentado hoy se pueden considerar como la prueba de que, dentro de un tiempo no muy lejano, tendremos la capacidad de mirar, y quizá manipular, qué hay dentro de nuestro cerebro. Tendremos que ver qué uso hacemos de un poder tan grande.

El Periódico, Opinión, 20/04/13. Versió en català. 

martes, 26 de marzo de 2013

El nuevo oscurantismo

Vivimos tiempos extraños. Nunca antes el hombre ha sabido tanto sobre sí mismo y el mundo que le rodea. Nunca antes la información ha sido tan asequible ni se ha transmitido tan rápidamente. Y, en cambio, estamos a punto de perder lo que hemos ganado y retroceder hasta una nueva época de dominio del oscurantismo más absurdo. La gravedad de la situación se resume en el comentario que un lector escéptico hizo días atrás a una noticia aparecida en la web de un diario: «Yo no creo en Dios, pero tampoco estoy seguro de creer en la ciencia», dijo. La frase es trágica, porque demuestra que la ciencia se empieza a considerar una especie de religión que requiere un acto de fe. Pero lo que enuncia, encaje o no con nuestros deseos, son simplemente conclusiones deducidas a partir de hechos demostrables. Evidentemente que los científicos se equivocan. Ocurre cuando las explicaciones están aún en fase de hipótesis y la interpretación de los resultados debe llenar los huecos que existen. Ahora bien, la validez de los resultados confirmados no depende de nuestra buena voluntad para aceptarlos. Y esto parece que se olvida.

La ciencia jugó un papel básico a la hora de escapar del agujero negro en el que habíamos caído durante la edad media. La generalización del conocimiento permitió reconducir un poder que estaba monopolizado por quienes decían tener la verdad absoluta. La ignorancia es un arma poderosa para oprimir, y la democratización del saber contribuyó de manera esencial a desestabilizar las estructuras absolutistas. El problema es que la creciente complejidad de la ciencia lo está convirtiendo en inasequible. Cuanto más sabemos, más nos alejamos los científicos de la sociedad y más recordamos a los alquimistas medievales que traficaban con magia y ocultismo, personas con un poder incomprensible y, por tanto, peligroso. Se nos ha acabado otorgando el papel de los místicos que reclaman una creencia ciega. Y así nos encontramos con que el péndulo se acerca hacia el otro extremo. La ciencia ya no nos permite ir contra el sistema: es parte del sistema. A menudo es percibida, qué ironía, como una herramienta de manipulación al servicio de las élites políticas y económicas. Por ejemplo, desconfiamos de los productos que nos venden las farmacéuticas porque les permiten ganar dinero a espuertas. Esto es suficiente para desestimar todo el trabajo que hay detrás y entregar nuestra confianza al primero que nos ofrece una alternativa que va contra el statu quo, del que ahora los científicos parece que son parte connivente. Así es como se han montado industrias billonarias en torno a productos que solo están avalados por la superstición.

Es curioso que esto no nos parezca tan mal. Que alguien se enriquezca embotellando el efecto placebo y vendiéndolo a precio de oro es tolerable siempre y cuando nos proporcione una explicación fácil de entender. No es necesario que esté apoyada por ningún tipo de lógica ni de datos sólidos: es más fácil suplir hechos por fantasía si esto hace que no sea tan críptica. Lo vemos como una manera de desafiar al poder establecido, y por lo tanto debe ser bueno. Pongan en cualquier debate un personaje que cuestione la versión oficial y verán como automáticamente atrae las simpatías de la audiencia, por muy absurdas y demagógicas que sean sus posiciones. Tendemos a fijarnos más en el aura que proyecta el individuo que en la calidad de sus argumentos. Dudar de lo que las autoridades nos presentan como cierto es una característica positiva de los seres humanos, pero hay que practicarla con sabiduría, vigilando que eso no haga que nos lancemos ciegamente en manos del primer iluminado que, honestamente o no, nos quiera hacer comulgar con ruedas de molino.

¿Cómo acabará todo? Mal, si no encontramos una solución. Ya hemos visto un aumento del número de muertes y sufrimientos innecesarios debido a la ignorancia y a escuchar a las personas equivocadas. Hace unos años fue la epidemia de sida en Sudáfrica, amplificada por un ministro de Salud que no creía en el VIH. Ahora los talibanes asesinan a trabajadores sanitarios para evitar que vacunen a los niños contra la polio en Pakistán. Tenemos ejemplos más cercanos, como el sorprendente rebrote de enfermedades infantiles en las zonas industrializadas por culpa de unos padres que rechazan las vacunas. Etcétera.

Hay que encontrar soluciones. Los científicos debemos bajar de los pedestales en los que creíamos que éramos permanentemente reverenciados y recuperar la confianza del público. Lo haremos mejorando la manera de comunicarnos. Pero la gente también debe tratar de no dejarse convencer por la propuesta que suene mejor y entender que la verdad no siempre tiene el aspecto más atractivo. Si nos esforzamos todos un poco, conseguiremos que nuestra especie mantenga la trayectoria ascendente que inició hace unos cuantos miles de años.


El Periódico, Opinión, 23/03/13. Versió en català.
 

jueves, 21 de marzo de 2013

Entrevista en esRadio

Ya podéis escuchar aquí la entrevista que me hizo Luis Herrero hace unos días para hablar de mi último libro y del cáncer en general.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Todas las preguntas del encuentro digital

Ayer participé en un chat para El economista sobre el tema del cáncer. Os cuelgo las preguntas y respuestas que tuve tiempo de contestar durante la hora que duró la sesión.

 

¿Es cierto que la actitud puede influir en el desarrollo de la enfermedad?

Puede influir en cómo nos enfrentamos a ella. Un cáncer irá progresando según su naturaleza y las alteraciones genéticas que vaya adquiriendo. Una actitud positiva nos ayuda a podernos enfrentar mejor a las terapias y sus efectos secundarios. Una actitud derrotista disminuye la eficacia de muchas terapias, empeora la calidad de vida y puede incluso influir en el desenlace de la enfermedad.

Hola Salvador, suena fuerte el título, a que no hay que temerlo de verdad, ¿se puede no tener miedo?

El título es un poco provocador, lo admito, pero la idea que quiere transmitir el libro es que el cáncer no es el final. Hay muchas cosas que podemos hacer para prevenirlo, controlarlo e incluso curarlo. Este lado más "positivo" a veces se olvida. Es importante que todos sepamos qué podemos hacer para reducir las probabilidades de tener uno y cuáles son los tratamientos disponibles hoy en día (y en un futuro próximo). Este libro es una de las fuentes de información que se pueden consultar.
 

Hola buenos días, ¿Cómo se puede explicar de forma fácil y sencilla qué es el cáncer? A veces es difícil explicárselo a la familia.

El cáncer es un grupo de células que se está multiplicando sin control. Si no lo evitamos, acaban invadiendo otras partes del cuerpo (las inmediatamente cercanas e incluso otras lejanas, lo que llamamos metástasis). En el libro intento aclarar un poco esta definición, siempre intentando ser lo más claro posible, porqué estoy de acuerdo que es un tema que no es fácil de explicar.
 

Hoy en día, ¿es mejor la radio o la quimio? Mil gracias y un saludo.

Las dos cosas son útiles. Se escoge una u otra en función del tipo de cáncer y de las características del paciente, pero las dos tienen como objetivo destruir el máximo número de células cancerosas. Las dos tienen también el mismo problema: suelen afectar también las células normales (y dar así efectos secundarios importantes).
#5

Una actitud positiva, ¿puede realmente ayudar a curar esta enfermedad?

No, un cáncer no se cura con una actitud positiva. Es mucho más complicado. Pero sí que es vedad que la actitud del enfermo contribuye mucho a cómo va a tolerar los tratamientos y a mejorar su calidad de vida. No hay que descuidar-la y es importante encontrar la manera de hacer que el enfermo la mantenga.
 

¿Cuál es la pregunta que más le han hecho sobre esta enfermedad? Un saludo Macip.

Suelen preguntarme qué es el cáncer. Es curioso pero el concepto es menos claro de lo que creemos, y es importante que todo el mundo lo entienda. También me preguntan si es más importante la herencia o el entorno (la mayoría de cáncer son causados por nuestro entorno más que por una predisposición inevitable) o si la dieta puede evitarlo (es un tema complicado, al cual dedico bastantes páginas en el libro).
 

¿Qué porcentaje de cánceres se puede curar?

Actualmente, la mitad. Pero esto puede ser engañoso. Los cánceres son muy diferentes entre ellos. Por ejemplo, el cáncer de testículo se cura en más del 90% de los casos. En cambio, el de páncreas tiene un pronóstico muy malo. El promedio da un 50%, pero lo que esto quiere decir es que hay algunos cánceres qué prácticamente se curan todos (estamos cerca del 80% en mama, por ejemplo) y otros que casi son incurables.

¿Cuál es el 'peor' cáncer? ¿El que tiene peor curación? ¿Y el 'mejor'?

El peor cáncer es el que tarda más en descubrirse, porque entonces ya está avanzado y es difícil de tratar. Por esto tienen muy mal pronóstico los de páncreas o pulmón, porque no dan señales hasta que es muy tarde. El mejor, obviamente, es el que se detecta pronto. El clásico ejemplo son los cánceres de piel, que se curan casi todos (menos el melanoma, que es más agresivo y tiene un porcentaje un poco más bajo). A parte de estos, el de testículo es muy sensible a la quimioterapia, es un caso único, por eso es de los "mejores". También hay algunas leucemias que evolucionan muy lentamente o son sensibles a nuevos tratamientos.
 

¿Por qué puedes enfermar de cáncer? ¿Hay algún grupo más propenso? Un saludo.

El cáncer es una consecuencia de estar vivos. Nuestras células acumulan daños que, al final, pueden llevarlas a comportarse como cancerosas. Las defensas que tenemos contra esto no son iguales para todos. Hay personas con genes "mejores", y otras que, en cambio, nacen con genes "defectuosos" (y entre estos dos extremos, todo un abanico de posibilidades). Aún no conocemos como se puede determinar exactamente una mayor predisposición al cáncer, pero es importante recordar que sí que sabemos muchas cosas que se pueden hacer para disminuir el riesgo a tener uno. En el libro citamos un decálogo básico, que incluye, como es lógico, no fumar y hacer una dieta sana.

¿Es el cáncer hereditario? Es decir, si mis abuelas y alguna de mis tías lo tienen, ¿qué probabilidades hay de que yo pueda enfermar?

Sólo hay unos pocos casos directamente hereditarios, en personas que reciben un gen en "malas condiciones" de sus padres. Son síndromes poco frecuentes. Para el resto, existe una cierta predisposición, basada en como son de efectivas nuestras defensas contra el cáncer. Es cierto que si una familia tiene muchos casos de cáncer podemos pensar que tienen más predisposición que otras. Pero no hay que olvidar que el entorno Juega un papel muy importante. Hay muchas opciones para disminuir estas probabilidades, y en el libro comentamos las más importantes.

¿Hay una edad más propensa para tener cáncer? ¿Y para curarte?

El cáncer es una enfermedad que aparece sobretodo en el último tercio de nuestras vidas. Los cánceres infantiles son excepciones, y poco numerosos comparados con los de adultos. En el 90% de los casos, el riesgo empieza sobre todo a partir de los 40, y es mucho más alto en los 60, 70, etc. Pero depende mucho de cómo nos hemos cuidado. La curación no depende tanto de la edad como de haber descubierto el cáncer a tiempo.

¿Es cierto que estar gordito puede ser un factor de riesgo cancerígeno?

El sobrepeso es uno de los factores que más incrementa el riesgo a tener un cáncer. Se dice que si todos nos mantuviéramos en nuestro "peso ideal", hiciéramos un poco de ejercicio y comiéramos sano (verduras y frutas, carne roja con moderación, poca comida procesada o comida "basura"…) se evitarían hasta un tercio de los cánceres.

¿Qué como y qué evito comer para evitar el cancer? gracias

En el libro repasamos todo lo que sabemos en estos momentos sobre dieta y cáncer, que es mucho. Pero para resumirlo en un par de frases: mantener un peso saludable, una dieta equilibrada (sin excesos, mucha fruta y verdura, carne con moderación, poco alcohol, sin alimentos "basura") y hacer un poco de ejercicio es una buena fórmula. En estos momentos aún no hay un producto que nos permita evitar el cáncer, así que no es recomendable atiborrarse de ciertas frutas, o de té verde o de todas estas cosas que se dicen.

Hola Salvador. He leído que has publicado un libro sobre las plagas actuales, ¿el cáncer entraría ahí? Porque cada día estamos rodeados de más casos...

Sin duda el cáncer es una "plaga" de salud en el sentido más tradicional de la palabra. Es cierto que el número de cánceres aumenta, pero sobre todo porqué vivimos más y da más tiempo a desarrollarlos. Es un problema de salud global que se está intentando atacar desde muchos ángulos. En mi libro "Las grandes plagas modernas" hablaba principalmente de epidemias causadas por microbios, pero hay algunas igual de importantes desde el punto de vista de salud global que no tienen un origen infeccioso y que hay que controlar.

¿Se puede tener esperanzas de vida con un sarcoma en húmero de agresividad alta ? Gracias por su trabajo y su respuesta. Pilar

Puede sonar a tópico, pero la esperanza es lo último que se tiene que perder. Tenemos muchos tratamientos para ayudar a soportar mejor la enfermedad y para alargar la vida del paciente tanto como sea posible. Cada caso es un mundo, y el pronóstico depende de muchas cosas. Por eso es importante confiar en su médico, pedirle explicaciones y hacerle todas las preguntas necesarias.

¿Qúe expectativas de curación tiene un enfermo detectado de cáncer de próstata por un PSA elevado, asintomático, confinado el tumor solamente a la próstata, sin ningún ganglio afectado y con un índice de Gleason de 7, tratado con radioterapia y bloqueo hormonal durante dos años?

Sin tener todos los datos clínicos en la mano, el pronóstico parece bastante favorable. Es muy importante que el tumor no haya dejado su localización original, esto es positivo. Además, estos tratamientos (radioterapia, terapia hormonal) suelen ser muy efectivos en muchos casos. Lo importante es seguir las indicaciones del médico y hacer una vigilancia continuada a partir de ahora.

¿Podremos dar por erradicado el cáncer como tal en menos de 10 años? Víctor Catalan.

No creo. Usamos el nombre de "cáncer" para describir más de 200 enfermedades distintas. Algunas de ellas sí que las habremos erradicado pronto (algunas leucemias, a lo mejor el cáncer de mama, seguramente el de cuello de útero…) pero otras va a ser mucho más difícil vencerlas. Iremos añadiendo cada vez más cánceres a la lista de "curables" y borrándolos de la de "incurables", esto segurísimo.

Hola, soy un paciente de cáncer, en concreto de Linfoma Folicular, afortunadamente en remisión. Lo que me pregunto es por qué los médicos, al menos quienes me han tocado a mí, y que tengo que estar eternamente agradecido no me saben decir las causas. Soy como un futbolista que le han enseñado una tarjeta amarilla y no sé por qué.

En el libro puede ser que encuentres algunas respuestas (¡y no lo digo para vender más ejemplares, sino porque es difícil de resumir aquí!). Básicamente, que tengamos un cáncer depende de muchos factores, algunos que controlamos y otros que no. Uno muy importante y fuera de nuestro alcance es la mala suerte. Otra es la posible predisposición que tenga cada uno. Hay muchos cánceres que no sabemos aún porqué aparecen (en otros, en cambio, la causa es clara). En el caso del linfoma folicular es difícil de señalar exactamente las causas.

Operado de cáncer, sometido a radioterapia, ¿puede desencadenar en 7 años un linfoma, o no tiene nada que ver con las terapias anteriores? Gracias. Es una posible razón que nos dieron a un linfoma que se presentó 7 años después de una operación y posterior tratamiento con radioterapia como efecto secundario.

Es cierto que la radioterapia o la quimioterapia en ciertos casos puede aumentar el riesgo a padecer otro cáncer. Pero no es necesariamente así siempre. Pueden jugar muchos factores, desde las metástasis del tumor principal, a la predisposición del paciente hasta la pura mala suerte. Es muy difícil poder determinar quién ha sido el "culpable" en cada caso. Pero es importante recordar que quimio y radioterapia son también dos armas muy efectivas para frenar y curar el cáncer, a pesar de que a veces puedan tener otros efectos.

Buenos días, últimamente estoy un poco abosesionado con aquellos alimentos alcalinizantes de la sangre y organismo. ¿Es cierto que cualquier tipo de cáncer encuentra muy complicado desarrollarse en medios alcalinos y al contrario en medios ácidos? ¿Hasta que punto podemos controlar esta situación con la alimentación en favor de la prevención del cáncer? Muchas gracias, buen día.

Las teorías relacionadas con el pH, la alcalinización y todo eso hace tiempo que están desacreditadas. Se basan en descubrimientos de principios del siglo XX que ya han sido superadas. Ahora sabemos que el metabolismo de los cánceres es mucho más complejo. En el libro encontrarás más detalles, si te interesa el tema. Yo estaría tranquilo con el tema de los alimentos "alcalinizantes" y seguiría los consejos alimentarios que he citado en otras respuestas.

¿Qué recomendaciones puede dar para prevenir el cancer de piel?. Muchas gracias

Principalmente vigilar con el sol. Es la causa de la mayoría de cánceres de piel, aunque es cierto que hay un porcentaje de melanomas que aparece por otras causas que no podemos controlar. Intentar no quemarse, no pasarse de horas en la playa, no usar máquinas de rayos UVA sin la protección adecuada, usar las cremas de la manera que se dice en los envases… Todo esto es esencial.

El cáncer de próstata cogido al principio, confinado sólo a la próstata ¿qué pronóstico tiene?

Muy bueno. En principio, cualquier cáncer que se descubre en fases iniciales y está confinado es muy posible que responda bien al tratamiento. El cáncer de próstata tiene unos porcentajes de supervivencia cercanos al 75%, gracias sobre todo a poder encontrarlos pronto, como en este caso, y a los tratamientos efectivos que hay hoy en día.

Hola , buenas tardes, simplemente una pregunta: sabiendo perfectamente que la prevención del cáncer evita muchas veces el mismo e incluso igualmente la muerte, ¿porqué no se puede ''obligar'' a los gobiernos a efectuar dichas prevenciones? Se ha demostrado en la prevención del cáncer de mama (muy acertadamente) ¿porqué no lo mismo con la próstata, colon y pulmón??? Y visto lo visto no vale la contestación antigua de que es muy caro según estudios americanos. Muchas gracias saludo cordialWolf

Ah, ¡obligar a prevenir el cáncer! Ojalá fuera tan fácil. Hay que contar también con la opinión de la gente, no sólo con el coste. No todo el mundo hace caso de las campañas de prevención que hacen los gobiernos. Por ejemplo, ahora tenemos una vacuna (contra el papiloma) que puede ser que acabe con el cáncer de cuello de útero de una vez para todas y a pesar de eso mucha gente no quiere vacunar a sus hijas (hablamos de una vacuna muy segura y parece que muy eficaz). Creo que hay que combinar estas campañas con información, sino no sirven para nada. Libros como el mío creo que aportan un granito de arena para ayudar en este sentido.

¿Por qué no se usa la protonterapia en España?

Las terapias experimentales antes tienen que ser probadas y su eficacia y seguridad demostradas. Podéis estar seguros que cuando se descubre científicamente que una terapia es útil, en cuestión de meses está disponible en la mayor parte del mundo.

Los suplementos alimenticios y las vitaminas que se compran como la panacea para prevenir el cáncer (entre otras muchas cosas) ¿pueden ser más perjudiciales que beneficiosos?

Beneficiosos es muy poco probable que lo sean. En el libro dedico unas cuantas páginas a explicar porque. Y sí, además en algunos casos pueden ser directamente perjudiciales. Lo más importante es no tomar nada sin haberlo consultado antes con tu médico.

Despedida


Muchas gracias a todos por vuestras preguntas, todas ellas muy interesantes. Espero haber podido aclarar algunas dudas. Es importante que hagamos este tipo de preguntas y que busquemos información en sitios fiables, porque está en nuestras manos que el cáncer se pueda controlar cada vez más. En mi libro encontraréis un montón de información, muy actualizada y explicada lo más llanamente posible, pero no es la única fuente. Al final del libro hay una lista de páginas web y asociaciones de confianza que os pueden ayudar también, tanto a los que tenéis cáncer, como a los familiares, como a los que queréis saber qué hacer para evitarlo. Y además tenéis mi blog (http://inmortalesyperfectos.blogspot.com) y twitter (@drmacip) para lo que haga falta. ¡Hasta pronto!

martes, 19 de marzo de 2013

Hoy a las 13.30: encuentro digital

Si queréis preguntarme algo sobre el cáncer (o cualquier otra cosa), aprovechad el encuentro digital que haremos hoy a las 13:30 en El Economista (haced click aquí).

miércoles, 27 de febrero de 2013

La genética de la corrupción

Un amigo mío trabajaba en uno de esos bancos que actualmente tienen problemas. Me decía hace poco que le costaba trabajo asumir que los directivos con los que hablaba regularmente fueran responsables de los tejemanejes que ahora son de dominio público. Solemos pensar que la corrupción es un mal extendido por otras esferas, que los culpables no son como nosotros. El estafador es alguien poderoso, rico e inmune a las leyes que nos gobiernan al resto, una especie de actualización de las élites intocables, no una persona que podría ser tu vecino. Pero ¿es realmente un mal de pocos o es el hombre corrupto por naturaleza?

En la mayoría de los experimentos sociológicos, los que se aprovechan de los demás terminan castigados por el grupo. La Teoría de los Juegos, por ejemplo, una disciplina matemática que estudia cómo tomamos decisiones, propone que el altruismo ha aparecido gracias a la selección natural porque proporciona una clara ventaja evolutiva al individuo y a la comunidad. A largo plazo, el egoísmo es malo tanto para tus competidores como para ti mismo, así que los genéticamente generosos habrían prosperado. Siguiendo esta línea, un artículo publicado en la revista Nature el pasado septiembre concluía que instintivamente los hombres tendemos a cooperar. Pero, sorprendentemente, el estudio también demostraba que cuanto más razonamos, más egoístas son nuestras decisiones. ¿Puede ser que la evolución nos haya llevado a ser conscientes del beneficio global (los instintos que llevaríamos escritos en el ADN), pero que la cultura nos esté empujando a procurar primero por nosotros?

Quizá esto es lo que ocurre en entornos en los que el engaño está más extendido de lo que nos gustaría. Un amigo se quejaba el otro día de que uno que se suele manifestar en contra de las injusticias del Gobierno lo estaba presionando para cobrar una factura en negro porque «así todos salimos ganando». Obviamente, este tipo de trampas caseras no se pueden comparar con expolios como el del Palau de la Música. Pero quizá los grandes corruptos lo son sobre todo porque disponen de las posibilidades. Cuanto más tentaciones tenemos, más difícil es resistirlas, aunque esto implique ir contra nuestros principios. Es como cuando nos sorprendemos de la promiscuidad de las estrellas de rock. Si constantemente nos estuvieran ofreciendo mujeres de bandera, deberíamos ver cuántos seguiríamos fieles a nuestras parejas. El honrado podría ser aquel que aún no ha tenido suficientes oportunidades para dejar de serlo.

Esta visión parece que encaja más con algunas culturas del sur de Europa. Por lo menos, la corrupción allí es de proporciones diferentes a la que se ve en el norte. No parecen ser los genes los que lo determinan, pues, sino las tradiciones. Y, con todo, la principal diferencia entre unos y otros no es tanto cómo nos saltamos las normas sino cómo reaccionamos ante los que lo hacen. Nosotros tenemos gente que sigue en su cargo después de que se haya descubierto que presumía de una licenciatura que no había terminado, mientras que en Alemania una ministra debe dimitir porque 60 párrafos de una tesis doctoral de 351 páginas contenían citas que no estaban debidamente atribuidas. Puede que algunos exageren, pero la alternativa -que la población perciba que los delitos de algunos quedan impunes- es lo que realmente conduce a la fractura social. En un momento en el que hay que trabajar unidos más que nunca para salir adelante, la tolerancia cero parece mejor estrategia que la compasión. Pero debe aplicarse a todos los niveles, y empezando por uno mismo. En algunos lugares, los piratas se ven como héroes y aún arrastramos una simpatía histórica por el pícaro que consigue burlar el sistema. No nos damos cuenta de que el sistema somos todos nosotros y de que se puede dinamitar tanto por arriba como por abajo.

Un conocido me contaba que hace un par de décadas fue testigo involuntario, por el trabajo que tenía, de cómo un político local de segunda fila participaba en unos negocios inmobiliarios no del todo claros. Ese personaje ha conseguido hoy en día llegar a la cúspide de su estamento y, de momento, aún no ha sido imputado por ningún delito. Esto podría significar (seamos positivos) que de joven había cedido a la tentación pero que ahora ya no usa su posición para obtener un beneficio suplementario. También habrá gente así. Debemos esperar que no todos aprovecharán cada buena oportunidad que se les aparezca por éticamente dudosa que sea. Debemos confiar en que nosotros tampoco lo haríamos, que los genes podrían más. Me gustaría creer que si algún día se me presentara en casa Judit Mascó en negligé sería capaz de declinar la invitación. Me gustaría creer que no sería el único hombre casado que lo haría. De hecho, me gustaría creer que seríamos mayoría. Si no, querría decir que vivimos en un mundo muy deprimente. 

El Periódico, Opinión, 27/01/13. Versió en català

martes, 29 de enero de 2013

Estereotipos sexuales y discriminación

En mi universidad, formo parte de un comité que tiene como función asegurarse de que no se discrimina a las mujeres. Es un problema importante: a pesar de que tradicionalmente las ciencias biológicas atraen a una mayoría de estudiantes del sexo femenino, cuanto más se sube en la escala laboral más aumenta la proporción de hombres. ¿Por qué? Una causa es el famoso techo de cristal que impide que progresen con las mismas condiciones: todavía hay quien considera que las mujeres no hacen el trabajo igual de bien, el tipo de actitud que mi comité intenta detectar y parar. Pero no es la única explicación. De hecho, puede que estos vestigios de machismo jurásico no sean ni siquiera el motivo principal. 

No hace mucho, uno de los miembros del comité, una mujer con una carrera brillante, me admitió un poco avergonzada que se lo pensaba dos veces a la hora de contratar a una científica en edad fértil. Le había pasado ya en más de una ocasión que la habían dejado en la estacada para dedicarse a hacer de madres a tiempo completo. Es una elección muy loable, no querría insinuar lo contrario, pero para el director de un laboratorio puede ser un desastre logístico y económico considerable que el científico encargado de un proyecto desaparezca a medio camino. Se entiende que quiera velar también por sus intereses. ¿Es posible, pues, que algunas mujeres estén saboteando el futuro profesional de todas las restantes? Es un razonamiento tramposo que pone a la víctima en la silla del culpable, y no creo que sea justo, pero es cierto que la maternidad es uno de los pilares que sostienen la discriminación. Quizá lo que necesitamos es entender por qué tantas mujeres y tan pocos hombres eligen dejar la competitividad para ocuparse de los hijos. Es obvio que llevar todo el peso de una familia no es compatible con trabajos de mucha responsabilidad. Uno de los actos más sexistas de los últimos años ha sido crear el mito de la supermadre para convencer a las mujeres de que podían hacer las dos cosas a la vez sin volverse locas. O al menos uno de la pareja cede parte de sus aspiraciones laborales temporalmente, o la crianza de los hijos se externaliza a terceros, no hay vuelta de hoja. Pero ¿por qué la que se sacrifica suele ser la mujer? ¿Porque tiene más desarrollado el instinto maternal y cree (y creemos) que lo hará mejor que nosotros? ¿Es esto un estereotipo realmente determinado por la biología o es fruto de la presión social?

Durante los primeros años de vida, los roles sexuales todavía no están interiorizados, pero se adivinan ciertas tendencias. Como lo pasa mejor mi hijo de 5 años es saltando, jugando al fútbol y viendo historias de superhéroes en la televisión, como el resto de sus compañeros. La preferencia por actividades más agresivas debe estar determinada, al menos en parte, por las hormonas, porque la presión para adoptar el lugar que le corresponde en la sociedad todavía no es lo suficientemente fuerte. La prueba es que cuando va a jugar a casa de una amiga no tiene ningún problema en pintarse las uñas de rosa y ver películas de hadas.

Pero esto cambiará pronto. El otro día le insistía a su madre en que tenía que comprar una marca concreta de jabón para el lavavajillas. Tardamos un poco en descubrir que su conocimiento sobre el tema venía de una publicidad agresiva que pasan a la hora en que ve los dibujos animados. No me lo vino a decir a mí seguramente porque en el anuncio era una señora la que fregaba, no porque yo en casa rehúya los platos sucios. Este es un ejemplo de cómo perpetuamos subliminalmente el cliché de la mujer como perfecta madre / proveedora, mientras que los hombres debemos servir más para perseguir mamuts. La sociedad refuerza tanto esta división que acabamos tragando la falacia de que tiene un motivo biológico. Pero más allá de la gestación y el parto, el hombre puede hacer el trabajo igual de bien, del mismo modo que ellas pueden coger la lanza y salir a cazar con nosotros.

Quizá son todavía minoría entre sus compañeros, pero hoy en día hay científicas que triunfan espectacularmente. Sin ir más lejos, las dos principales autoridades mundiales en mi campo de estudio son mujeres. Y tenemos el ejemplo de la recientemente fallecida Rita Levi-Montalcini, una neuróloga con premio Nobel. Esto demuestra que pueden llegar a la cima.

Debemos luchar para que las mujeres no tengan trabas especiales, pero también para que se crean que pueden llegar hasta donde se propongan. Subir un hijo es una de las tareas más bonitas que hay, difícil y desagradecida, pero importante como pocas. Hay que ser muy ignorante para despreciar a las personas que quieren consagrar a ella su tiempo. Ahora bien, quien quiera dedicarse debe hacerlo consciente de que es una elección, no la única opción que la sociedad le deja por haber nacido con un sexo determinado.

El Periódico, Opinión, 27/01/13. Versió en català.

miércoles, 23 de enero de 2013

Vamos a crear Neandertales

El lunes me pidieron mi opinión sobre las polémicas declaraciones de George Church en referencia a la posibilidad de clonar Neandertales. Podéis escuchar la breve entrevista aquí (a partir del minuto 3, después de la introducción sobre el tema):

martes, 22 de enero de 2013

Qué es el cáncer y por qué no hay que tenerle miedo


Como avancé hace unos días, ayer se publicó mi tercer libro de divulgación científica, Qué es el cáncer (y por qué no hay que tenerle miedo), una mirada rigurosa y asequible a esta enfermedad tan frecuente pero aún tan desconocida. En él encontraréis desde los orígenes del cáncer hasta como prevenirlo y curarlo, todo basado en los últimos descubrimientos científicos y tratado con la máxima objetividad por alguien que trabaja en el tema. Os dejo con algunos detalles de la cubierta para que os hagáis una idea más clara del contenido y del tono. Si lo leéis ya me diréis que os parece!