martes, 13 de enero de 2009

Entrevista con Juan Carlos Izpisúa Belmonte

La Vanguardia publica hoy una interesante entrevista con Juan Carlos Izpisúa Belmonte, director del Centre de Medicina Regenerativa de Barcelona y uno de los expertos mundiales en células madre, en la que de forma muy clara explica la situación actual del tema. Hay que destacar su aceptación incondicional de las iPS, que como hemos discutido aquí y en Inmortales y perfectos, algunos aún no están convencidos que puedan reemplazar las células madre. Su entusiasmo por el tema se contagia, hasta el punto que el entrevistador ya le quiere dar el Nobel.

El mismo Izpisúa Belmonte admite que aún hay que superar el obstáculo importante de encontrar la manera de hacer llegar a la célula los genes que la convierten en una iPS. No es un problema trivial. El campo de la terapia génica prometía en los años 90 avances similares a los de la medicina regenerativa, que no han fructificado aún precisamente por el problema de la distribución de los genes curativos (ver Inmortales y perfectos). Esperemos que en este caso se pueda encontrar una solución efectiva.

Izpisúa Belmonte comenta también que en su laboratorio han sido los primeros en curar enfermedades con células madre. Por falta de espacio no se hapodido matizar que las células madre se usan para tratar enfermedades desde hace mucho tiempo (los trasplantes de médula ósea tan útiles en leucemias, por ejemplo). El Dr. Izpisúa Belmonte se refería probablemente a experimentos de medicina regenerativa con animales de laboratorio, en los cuales se usan células madre para curar tejidos enfermos, como hemos visto aquí. Recordemos que hemos comentado varias veces que aún no hay tratamientos con células madre a punto para ser probados en humanos, pero que posiblemente no tardaremos mucho en ver los primeros.

Uno de los grupos del Dr. Izpisúa Belmonte (mantiene un laboratorio también en el Salk Institute de California) publicó a finales del año pasado un artículo en el que se demostraba que un queratinocito (un tipo de célula de la piel) se puede convertir en célula pluripotente de forma mucho más eficiente que no un fibroblasto, la célula usada preferencialmente hasta ahora para los experimentos con iPSs.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A Izpisúa y a todo su equipo, les deseo mucha suerte en sus investigaciones y que pronto se haga realidad lo que estan buscando, seria una revolución completa en la medicina y como ya dijo Izpisúa, llegar a los 130-140 años en condiciones aceptables seria posible y posiblemente algo normal debido a las aplicaciones de esa futura terapia en el ser humano.

Anónimo dijo...

Te escribo con relacion a la entrevista realizada a Juan Carlos Izpisua publicada en La Contra de la Vanguardia el 13 de enero de 2009. En ella se afirma literalmente que "Hemos sido los primeros en curar con células madre", un encabezamiento que dista mucho de ser cierto, ya que el Dr. E. Donnall Thomas recibio en el año 1990 el Premio Nobel por sus trabajos pioneros en el trasplante de celulas madre para curar la leucemia (http://www.fhcrc.org/research/nobel/thomas/).

La Vanguardia deberia rectificar este imperdonable error, principalmente por la repercusion social que pueda causar esta noticia en relacion con la generacion de falsas expectativas de curacion a personas con graves enfermedades que hipoteticamente podrian ser curadas mediante
medicina regenerativa, a la vez que de cara al futuro, documentarse mejor en disciplinas que desconocen completamente.

Un científico abochornado dijo...

Izpisua se pasa de rosca, como siempre. Parece que "ha inventado" el las células madre, cuando su grupo está en decadencia y su centro en Barcelona es ya un sonoro fracaso. Da vergüenza ajena leerlo.

Anónimo dijo...

He pedido por carta a La Vanguardia que aclare qué es lo que ha curado Izpisúa, dónde se ha realizado el proceso terapéutico y la evolución del paciente tratado. Me parece lo mínimo exigible para contrastar una noticia de tanta trascendencia. Sólo he recibido silencio, ninguna explicación, ninguna rectificación. Da la sensación de que existe una especie de ley del silencio entre los grandes medios de comunicación contra todo el que critique los delirios de estas gentes, aprendices de brujo que lo van a curar todo.